header image
 

una pastilla

 

 

  • Lo peor que le puede ocurrir a cualquiera
  • es que se le comprenda por completo.
  • Carl Gustav Jung

.
De no ser, por este conflicto con el sueño, mi vida sería perfecta, ya sabe doctor, estoy sola, pero por opción, soy una profesional competente y muy bien cotizada
.
¿Cómo dice usted?… Los afectos, están muy bien, visito a mi madre los sábados y a mi padre los domingos; no, no, no es que me lleve mal con su nueva esposa, no me afectan todas esas cirugías que se ha hecho, y las dudas de sobre cual es el límite de silicona que puede tener una mujer, para que sea digna de seguir llamándose mujer, ni que sea dos años menor que yo, esas cosas ya no me afectan, si lo viera, es como un adolescente con su muñeca inflable, jaja… ¿qué daño hay?
.
Mi madre… bueno, ella no habla de que supo lo del matrimonio, pero que más da, a esas alturas en el asilo, no tenía mucho que contar, las mujeres siempre tenemos mucho que callar, así es mejor supongo.
.
Sí, sí…. hace un rato que no nos vemos con mi ex, me avisa cuando pasa por el país, follamos rico, ya sabe, nada importante, las cosas son claras
.
¿Puedo fumar?… Oh, disculpa
.
Me siento algo irritable, por eso le digo, es el sueño, o tal vez que siempre tengo la sensación de no haber descansado
.
¿Qué tiene que ver mi infancia?… no, no, él no tiene la culpa, ya sabe, él siempre fue un hombre rudo, pero nos quiso mucho, a su manera, como todos supongo
.
¿Te lo comenté?… ja,ja… lo curioso es que te detengas en este punto, es mi perro, Dante. .. era muy agradable cuando llegaba del trabajo y me tiraba en el sofá, que se posara a mis pies para lamerlos suavemente, me relajaba mucho, y una tarde recordé la anécdota, esa de un programa español ¿lo viste?… esa cámara indiscreta con la chica que se untó mermelada o algo así para que su perro lamiera su vagina; nada, no me pareció mala idea, pero ya te dije, no es lo más usual, pero no me genera conflictos, ¿qué pretendes? ¿Qué le de explicaciones al perro ahora?… jaja, nada es divertido, lame rico, ¿sabes? Y lo mete mejor que muchos.
.
¿La chica? Ella es guapa, ¿te lo había dicho? No, no, ¿por qué tendría que ser lesbiana? es curioso que lo plantees así, me gusta cuando se masturba, me gusta como ronronea cuando está en cuatro patas y orino su culo, cosas, nada más ¿qué quieres escuchar?… ¿qué la amo?… jaja no, me calienta y mucho… aunque la ultima vez se me pasó la mano, era parte del acuerdo que no hubiera sangre, y nada, no lo pude evitar, paseaba sutilmente el pica hielo por su espalda
.
Sentí rabia, me sentí incompleta, quería penetrarla, y en cierta forma lo hice, fue… fue solo un rasguño, pero nada, espero no volver a verla, de lo contrario solo se arriesga, creo que cedí mis límites otra vez
.
Pero vamos al grano: ¿Me darás algo para dormir?… a eso vine.
.
Después de todo es lo único que me falta…
.

tran S vía

trans: (de la etimología latina) más allá


 

¿Quién eres en los bordes… cuando te pareces a ti?

El péndulo de la mente humana
oscila entre el sentido y el sinsentido
…y no entre lo bueno y lo malo

Carl Jung

 

se miró las manos con sangre, la risotada del infeliz pasó a segundo plano, la sangre en sus manos le pareció apetitosa y ahí se detuvo, en ese descubrimiento, el hambre, se miró al espejo y sorprendido se desconoció –¿quién eres?… ¿qué eres?-
 

miró más allá de sus manos, el cierre del pantalón a punto de estallar, “pero si no soy maricón”… dejó el agua correr rítmicamente por las manos, evitando caer en la tentación de lamerlas, soltó la corbata para darse tiempo, rehizo el nudo, perfecto otra vez, el cabello hacia atrás… pero el infeliz, con el rostro destrozado se reía de él.

encendió un pitillo, sin mirar el hombre bulto que reptaba cerca de sus zapatos, los que alejó un poco para evitar ensuciarlos con la sangre y el barro mezclados con partes de la víctima…

se pasó los dedos por la cara como en caricia, -¡un nombre, hueón, un nombre!- el surco de hombre, mugió una risa acercándose todo lo que pudo al oído del militar –¡don nadie!- … se encogió como en travesura y desvarío, musitó, un gesto brutal de risa en sangre.

se puso de pie, en gesto controlado, sacudió una pelusa de su chaqueta y le dio un golpe en el cuello en su parte derecha, el hombre tragó en seco y su lengua se desarmó a un costado, de sus ojos en blanco no se contuvo una lágrima, con su mano rodeo el cuello resbaloso, lo acercó hasta su cara y abrió su boca como para besarlo, giraba suavemente su cabeza en círculo como para ser imitado, mostrando cadenciosamente su lengua, el hombre en asfixia dejó caer su cabeza hacia atrás quedando su boca entreabierta, el uniformado mezcló sus lenguas adentrándola de su boca entre los dientes… cuando él abrió los ojos, la arrancó. 

-don nadie- sonrió el uniformado frente al espejo, mientras los raso arrastraban el bulto inerte de un nadie más… un nadie menos…

cuando ella despertó en medio de la noche, abrigada por su mirada, protegida de sus manos lo besó en el borde de los labios, suaves, rosados en carne expectante… justo los bordes donde él y sólo él sabe quien es.

des/aparecidos

…a dos voces

…y un minutos de silencio

Un manotazo duro,
un golpe helado,
un hachazo invisible
y homicida,
un empujón brutal
te ha derribado.

Miguel Hernández

…aquel vestigio de hombre, examinó centímetro por centímetro el terreno que otra vez desmalezábamos, a parte de la basura, y los bichos, en ese extenso lugar sólo había un letrero que indicaba que era propiedad municipal; no deja de ser la marca del amo, un estigma de que en realidad nosotros somos “beneficiarios” del estado, ejecutando este simulacro de trabajo… y ellos, los generosos samaritanos, que cada tanto nos vienen a palmotear la espalda con el costado de la mano, bajándose de sus camionetas, como príncipes “encantados” de sus caballos; complaciéndose de esta “empresa de solidaridad”, un gesto que enmarcado en esa puntillosa idea de verticalidad, que hace en su otro mundo su nube sea más esponjosa y perfumada; yo creo en Dios, o sea, que existe, pero el otro día mi hijo se esmeró durante días y noches en hacer una maqueta, sería divertido pensar que fueron siete días con sus respectivas noches, después que lo evaluaron, la dejó tirada y muy pronto la olvidó; creo que pasa lo mismo con ese que todavía no me atrevo a escribir con minúscula.

… y como una grieta en el tiempo, entre su camisa de franela cruadillé, una chaqueta café con parches en los codos, pantalones anchos abajo y un aspecto de naufrago se metió en medio de la maleza como Alfonsina en el mar, y desbordándose se dejó caer con las manos al pecho, un claro signo de que la vida se le iba; me acerqué a su mundo, le tendí una mano para que se incorporara, mientras de un momento a otro sus ojos se sellaron en frío como una bóveda.

…a su espalda habían quedado treinta años de historia nacional y personal, los zumbidos de las balas a la expectativa de la que nunca acertó, el submarino en su propia mierda, el no saber si debía despertar de una pesadilla… siempre la realidad lo superó, la primera vez que no pudo recordar la piel de Almendra, el conchito, la princesa… había esperado este día o la muerte, no había más deseo, cerrar los ojos y ser libre, o abrir los ojos y ser libre, ¿pero dónde están todos?, ¿dónde está esa familia… ese país?, ¿dónde está ella?…

-¿dÓndE EstÁn?-

deShojas del Peral III

de pie

…yo me muero como viví
…yo me muero como viví

Silvio Rodríguez


estructura esculpida de ausencias, erguida en ecos guturales, franqueados desde sus deslindes de hembra ajada, pulidos entre las cuchillas del reloj, la sal de sus lágrimas, de sus babas y sudor; en segundo plano del segundo piso, se acuna en bamboleo al viento, vertiendo en lenguas que no logro descifrar, sentimientos, augurios o preceptos que no logro descifrar

…la tarde pasa sin saber que Amaranta, no sabe que la tarde ha pasado sin saber

destierro los ecos del séptimo círculo del tercer pabellón, sostengo el vacío eléctrico de las angostas escaleras, dejo en mute el laberinto de roncos rumores de pacientes enredados entre espinas perversas, pétalos esquizoides, tallos psicóticos y raíces masoquistas sublimando su egocentrismo

mirar atrás es un romanticismo que la bata blanca ha extirpado de mi repertorio conductual, pero la imagen grotesca de la mujer erguida en arrullo demencial, en aquel balcón era un latido desgarrador, de una imponente reina atrapada en una jaula ósea

el balcón en evidente vacío, se ha tornado gris por la culpa; una sensación de panal en el bajp vientre en forma horizontal, acompañado de un dolor ácido desde el oído derecho que se desliza lenta y penetrante hacia la lengua, eso, que como científico me niego a llamar presentimiento, me hace hurgar visualmente el cuadro, lleno de lirios y espinas

…y ahí está ella, detenida en majestuosa verticalidad, justo bajo el balcón; con mi cuerpo aunado por un momento, inspecciono la “normalidad” de su ausencia, pero su quietud inusual me abruma de espanto y belleza

…hoy Amaranta ha muerto también físicamente

sin familia, su futuro tampoco tenía pasado, la investigación fue tan breve como fútil; después de la espera legalmente estipulada, su cuerpo es destinado a estudios y luego donado para las prácticas estudiantiles de primer año de medicina con cadáveres

a veces doy la vuelta a pesar de mi bata, para mirarla ayer, plantada al piso que arrojaba su columna como una flecha a la nada, en un punto del universo y que al mismo tiempo arrebataba su cabeza llena de gorriones a la tierra, que aún la clama

aún recuerdo a la reina que declamó un último intento de hacer indivisible cielo y tierra, pies y testa

Amaranta ha muerto

¡LA REINA HA MUERTO!

deShojas del Peral II

Diagnóstico: Militar

“quisiera tener memoria
… para poder olvidar”

Antonin Artaud

El murmullo verdoso invadió otra vez los pabellones del sanatorio, el tono marcial se fundió entre los rumores de las sombras que alguna vez tuvieron nombre… el doctor nuevo tenía apellido alemán, su olor a limpio en el cuerpo, a pino en el cuello y alcohol en las manos, emulaba un mundo fuera de mi mente, ojos celestes como el cielo que aún añoro, alto de estructura espigada; no se dirigía a los pacientes, como si temiera contagiarnos de su lucidez.

Nuestros uniformes ahora verde musgo, algunos con insignias y gorras, fueron el obsequio de los rezagos militares, las enfermeras dijeron que eran más resistentes y abrigadores, que –el compañero Allende”- estaba preocupado por nosotros.

En ese tiempo las rosas en pleno y los árboles frutales ostentosos, pero el aire enrarecido –ya sé… es el manicomio- pero no me refiero a los pacientes, por eso estamos aquí, si no a los de blanco: auxiliares, enfermeras, médicos… ¡los otros!

Yo los separaría según su naturaleza, por su olor, unos eran los cálidos y dulzones, como durazno maduro, pan amasado en saco harinero, o seno sacio de leche; los otros amargos y ácidos, como limón verde, café recién molido, como a trementina y tabaco.

De ahí el recorrido fue dantesco, mujeres añejas que apestaban a sangre coagulada en períodos regulares, como una nube organizada de hedor y rabia; los gritos vertiginosos en mentes abismadas a un yo sin fondo… ni forma; ayer desperté sobre el nogal, le pidieron al “grande[1], dicen que fue boxeador, por eso está lento, que me bajara, a mi me gusta su olor fermentado, me tomó entre sus brazos uterinos, hasta que fui a dar a la silla que supura orines y excretas quemadas, rancias de pavor y excitación.

El doctor alemán parecía un suspiro mientras se impregnaba de su puro, en el vidrio se dibujó una sonrisa de poder, algunos doctores dejaron ver sus colmillos en mármol, exhibiendo una mueca, como de hienas, pero no hicieron ruido, sólo se miraron cerrando un pacto; la humedad en las mejillas de las enfermeras, se impregnó entre sus piernas que temblaron, algunas dejándose caer, en sus manos se expelía ese humor a leche cortada, -golpe, golpe militar, caída, muerte… toque de queda- …fue el eco del único transmisor en la sala, un silencio que rayó lo sacro a lo sepulcral, cuando se escuchó el bombardeo que coronó las últimas palabras del presidente.

El olor a pólvora es seco, amargo y un poco picante, lo curioso es que es la misma sensación que me provocó escuchar al Militar a cargo. Augusto… ¿Augusto, como el paciente del pabellón II?… un psicótico con conductas mesiánicas, no se le ve desde que llegó el nuevo doctor… no lo sé… algo no huele bien… pero que más da:

-¡la locura nunca huele bien!-


deShojas del Peral I

un cuadro, de un cuadro… de un cuadro

 

 

en todo caso había solo un túnel
oscuro y solitario… el mío
    

 

Ernesto SÁbato

 

 

 

desde el sonido danzante de la acequia, hambreada por llegar al ventanal que parecía sostenerse de las grietas de las murallas blancas de adobe, dejando atrás el calorcito con aroma a manos de abuela, en crujidos ascendentes, para sostener el temor con los brazos abiertos y los ojos cerrados, esperando el momento que la caída abrazaría el balcón y mis pies descalzos  
  

capturo de vuelta el salón, retablo de un ayer lejano, al lado derecho del sillón, el viejo pastor alemán me ignora en un majestuoso gesto, como posando su retrato; a la izquierda un perchero empolvando un sombrero alón en tono verde grisáceo, amenazando con tapar el dorado envejecido del cuadro oscuro, que enmarcando el rostro enajenado de aquel hombre oscuro, conforman una brutal grieta histórica en mi vertiente púrpura.

en sus grandes ojos ausentes, se contenían los verdes poblados de jardines en laberintos de rosales, destinados a matizar el código humano, trazado por el tiempo en cada uno de estos reflejos sin nombre, retrato y pincel eran parte del repertorio perturbado de la Colonia El Peral… desde sus ojos deshojaré algunas crónicas de un olvidado “Open Door” de donde curiosamente, no vi a nadie salir… no íntegramente al menos…

 

 

 


 Hospital Psiquiátrico / Puerta Abierta

Espejo Retrovisor III… y final

…¿y si fuera él?

 

 

 

…quiéreme cuando menos lo merezca,
…porque será cuando más lo necesite
Dr. Jeckyll

He cometido el peor pecado
que uno puede cometer
…no he sido feliz
Borges

 

…tras de mi se cerró la puerta de la universidad y el eco de tu risa cuando comenté sobre mi cita a ciegas -…y si te encuentras con un psicópata- me encogí de hombros y con una sonrisa mientras buscaba los fósforos en mi gabán –qué más da… si me encuentro con un psicópata, él se encuentra conmigo- caminé ridículamente, al menos eso imagino, es como cuando la gente tiene esa actitud pueril y camina a saltitos, pero con mi cojera la mezcla estética no da buenos resultados… bueno, ¡que importa!, la noche, el humo y al final de la calle: Tú.

…estaba ansiosa de experimentar la química, ese abismo entre el hombre de mi vida y un perfecto desconocido, ese fenómeno extraño que te hace sumar cualidades en un alguien y al menor roce, eres la versión invertida de un cuento de hadas: besas a un príncipe y adivina en qué se convierte…

…cada vez que me enfrento a otro, es jugar a la ruleta rusa y peor, la cabeza no para y el corazón se desborda.

…en el camino hice un breve recorrido de las cosas que me enamoran, esos detalles que me hicieron vibrar cuando los capté… cuando los quise para mi… o cuando los perdí: un bajista de una banda rock, que arrugaba la nariz para saludar, me habría puesto mil veces frente a él, sólo para cruzar un sin sentido “hola”; cuando el padre de mi hijo me contaba cuentos en donde la princesa siempre era yo; mi querido vampiro en Valparaíso cuando amanecíamos fotografiando la bruma y esa luz tan escasa para nuestras almas abruptas; esa actitud desafiante a lo Nina Simone cuando me cantaba en contraste a su rostro de niña; los celos de mi Cleopatra dark cuando Verónica me buscaba después de clases… cuando aparecía de impoluto negro en mi sala, para leer algo de Nietzsche; o “niño” que llamaba sin tener nada que decir… y no decía nada…

…como quien se precipita al abismo en medio de la oscuridad, me encontré con el corazón contraído, aferrado a una duda:

¿…y si es ÉL?…

…hasta ahora estaba tranquila frente a un “hay que arriesgarse a que no sea destino”, las dudas nunca han sido conflicto… ¡pero las certezas! ¡Ay!

…doblé una cuadra antes del pudo ser, me cubrí la cara para que nadie descubriera esa vergüenza… infantilismo y temor.

…y aquí estoy, protegida por el vidrio, con el corazón entre la nuca y mi lengua, sin poder nombrar a nadie… sin un nombre en mis pupilas a quien llorar… no quiero volver a escuchar Ne me quitte pas, me he convertido en una maldita cobarde que no quiere tener qué perder.

Espejo Retrovisor II

¿El Otro?

 

“Quien con monstruos lucha
cuide de convertirse a su vez en monstruo.
Cuando miras largo tiempo a un abismo,
el abismo también mira dentro de ti.”

Friedrich Nietzsche

Tenía la cara hinchada por el llanto, tal vez de pena, tal vez de rabia o simplemente una mala borrachera, ¿qué más da?, por su bien, el de su elegida, el de mi futuro ex marido y el mío, nuestra ¿relación? había terminado ayer, en el momento que su niña se peleaba con otro par de adolescentes el ramo de flores artificiales que lanzaba Dafne.

Me sonreí cuando lo tomé del brazo, justo cuando el novio, también nuestro confidente y mejor coartada nos miraba; nuestro jefe en la radio comunitaria, en donde los tres oficiábamos de locutores, controladores, telefonistas y barrenderos, a quien le tocó golpear la puerta del baño cuando él se acercaba a buscarme o buscarnos para beber ron barato, el mismo que me había sentenciado apestando a vino: -“las perras como tu mueren acuchilladas”-, tal vez temía que estropeara su matrimonio con alguna escenita, tal vez creyó oír con tono irónico: -“felicitaciones”-, cuando en realidad lo que dije fue: -“terminamos”-… como la vez que casi nos pilla, “tu amigo”,manoseándonos en el cuarto de locución y él nos miraba en los controles; “terminamos”, como cuando me acompañaste a comprar su regalo de cumpleaños, llegamos tarde y él me preguntó seriamente si andaba “con otro” y yo riendo le dije que -“no, que era el mismo de siempre”-, de tanto tira y afloja le arrojé su regalo, encarando su falta de confianza, junto a esa maldita habilidad de estropear una bonita sorpresa; “terminamos” como la mañana que me di cuenta que no hacíamos más que follar y no el amor.

Él salió de casa y tu entraste, habías llorado por los dos, no me mirabas a los ojos para no dejar de decir un discursito aprendido en el tercer o cuarto pito, como los niños que tratan de no respirar para no olvidar el poema que les costó memorizar; no te escuché, porque no me interesaba, -“¡bájate los pantalones!”-, me miraste sin entender, mientras con una ceja en alto manteniendo el tono marcial repetí la orden, que ayudé a efectuar, te empujé en el sillón de cuerina palo de rosa, que él eligió contradiciendo toda la estética de la casa, no asentaba con nada… bueno, igual que él, no trataré de entender algo tan irracional como la rabia, como decir que me calentaba y la piel no me contenía …sin embargo me parecía tanto, otra vez a mí, y mientras veía como tus ojos me buscaban en esta mujer que no conocía, yo me reconocía en el reflejo de tus ojos, mientras te montaba, seguías sin entender… y sentí asco, de ese temor, de esa mediocridad, esa impregnada y que se hace tan evidente al follar, y cegada aún entre rabia, el dolor y la excitación en plena culminación, dejé arrastrar mis uñas ajando tu piel en hilos de sangre, que no supiste contener, la perdías a ella y a mí sin entender; besé mordiendo tus labios, corroborando la muerte amarga de una despedida sin pena ni gloria, quité mis piernas de tenaza que aún te contenían, vestido en medio de un pudor casi pueril me miraste de reojo para decir… hice un gesto con la mano, como sacudiendo un mosquito y sin mirarte te pedí que cerraras la puerta… de mi casa, de mi piel y mis recuerdos: -”¡cierra la puerta”-.
 Ni siquiera lo nombraré… ni siquiera lo bautizaré como personaje, pero “él” será siempre el futuro ex marido en esta historia.

Espejo Retrovisor I

A pesar de todo: ¡Confieso que he vivido!

Me gustan los hombres con futuro
…y las mujeres con pasado.

Oscar Wilde

Hay una máxima que tratado de mantener para que mi escenario se extienda y no termine en un sesgado repertorio de errores… al menos he de cambiar los contextos y sus personajes; por eso “me niego a olvidar” y recurro constantemente a un espejo imaginario, uno retrovisor que permita reconocerme ayer.

Me detengo en una esquina obscura… no, no, es peor de lo que imaginas, no hablo de ser punk, feminista, mirista… o fachista, sino parroquiana; en aquellos tiempos oficiaba de “fiel” esposa y soy enfática en este concepto, porque contiene dos aspectos que hoy me dan pudor, por una parte su origen fidelis, que refiere a un acto de fe, por tanto prescinde de los componentes racional y emocional; desde su raíz legal fidelitas-atis mantiene un compromiso unilateral y vertical de esclavo a señor, debo admitir que lo más parecido a un acto de fe, es una íntima esperanza de que “Yo Soy” existe, aunque mi escasa, pero presente vocación de esclava se irrite en pensar que tal vez sea lo único que haga… pero en fin, hoy ese no es el tema.

Ignoro la fecha en que dejé de amar, pero aún padezco la fractura interna que él también escuchó, lo supe por su mirada, cuando aún no terminaba de decir: a-b-o-r-t-o

Si estoy o no de acuerdo con esta ley, tampoco es asunto, sólo doy cuenta que hacia quien había trazado mis actos de fe y lealtad, no era quien yo creí; me hago responsable de mi ceguera afectiva, de mi dependencia social y comodidad mental.

La pérdida de ese hijo, alimentó la rabia, forjando a nuestro imperio en un lugar pequeño y hostil, su presencia me ofendía y yo era cobarde, tal vez aún lo sea; se han vuelto difusos tramos importantes de tiempo.

El dolor era más grande que yo, como si me abortara con mi hijo, recuerdo dos eventos que me obligaron a tomar medicamentos para conciliar el sueño; cuando el pulso me impedía colocar la llave en la cerradura y cuando al tratar de tomar agua, apreté con demasiada fuerza el vaso, quebrándolo y cortando mi mano derecha.

Ni siquiera me quería morir

Subí arbitrariamente las dosis, su piel y la mía apestaban, a sangre coagulada, como si nuestros corazones se hubieran detenido y el resto funcionara por no saber morir y sólo cuando el cansancio aturdía, resignada me tendía, cerraba los ojos y pretendí estar dormida o en otro lugar, mientras él se masturbaba con apatía, con rabia, a veces con dolor, quitaba mis ropas en trámite y me montaba, sin mirar, afirmándose de mis muñecas que se adormecían doloridas… se masturbaba en mi, con un gesto torpe, tal vez accidental rozó mi rostro con su mano y una lágrima lo avergonzó, como descubriéndose desnudo, como si se supiera por primera vez en el daño, en esa cruel idea de posesión.

…debe ser este el peor final para un cuento, y tal vez mucho peor para un recuerdo.

la vi volar

Soy perfectamente capaz de sorportarles 
una nariz que sacaría el primer premio 
en una exposición de zanahorias; 
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, 
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.

Oliverio Girondo

 

 

…la encontré,
de una u otra forma di con la mujer que sabe volar

Ahora Girondo, a ver si eres tan gentil de explicarme
-¡¿como mierda la alcanzo!?-

.
.
.

sentencia


El amor 
sólo puede existir 
en nosotros mismos 
y todo lo que lo satisface 
…lo mata.

Marcel Proust

anido en deseos
las huellas que lamen tu senda
cavo abismo boreal
de vientre ciego de tus sentencias

desentraño verdad profana
de lazos que difieren
de mi diosa insolente

acaricio caricia en mi mano

peino entre mis dedos
escuetos, ineptos
blancos deterioros
refinados por el tiempo

(…únicos inmácula en la faz de la historia!)

Ajena a un cuerpo
inconsciente de su alma
encadeno mis manos
a tus vertientes
de virgen indolente

prurito de concubina
constante inconstante
para un nirvana horrático

(horro – horror - errático)

 

hacia ayer

Reza, 
pero no dejes 
de remar 
hacia la orilla.

Proverbio ruso

-yo- miro con los ojos cerrados las hembras de ayer,
percibo su hedor a amargura
entre las piernas secas por el abandono,
(de los vertidos sin nombres,
del padre y el hijo
… ningún santo, tal vez un loco)
.
-yo- te perdono… voto el aire, las manos y la rabia
.
por sangre el hielo en saetas recorre
las vertientes pletóricas de indolencia,
insondable por una eternidad,
posición fetal de una demencia emocional
un silencio eléctrico me aborta
.
-yo- tengo frío… tiemblo…
.
la esfera blanca sobre mi cabeza
templa mi piel desde el corazón
los colores en rosas endulzan los ojos
las lágrimas y los recuerdos.
.
-yo- vuelo… -yo- brisa…
.
en mi corazón se yergue un santuario de árboles milenarios
para que susurren los cuentos de otros tiempos
y en su lenguaje creen los abrazos que me dejarán soñar
desde la tierra un torrente uterino
me danza sin historia
.
-yo- me perdono… voto el aire, la mente y el -yo-
.

gestos

un inadaptado, no podría ser de otra forma,
ese perfil de artista, un poeta, un pintor…
en fin, esa clase extraña que no usa paraguas,
que camina como tomando el olor a las huellas,
más de una vez robó flores para regalar…
seguro era un ilustrador;

sino como se explica,
que en medio de los empujones y aprietes del metro,
uno sea testigo de estos gestos,
aunque pudo ser el sofoco, eso que algunos llaman calor humano,
no sé si ella lo escuchó,
pero al menos todos los que estábamos en aquel vagón cuando gritó:

-¡Te amo!… ¿Me crees?
¡Te A-M-O!

suspiros lanzados al vacío

…como los ecos del dolor

lo peor del amor, es cuando pasa.
cuando al punto final de los finales
…no le siguen dos puntos suspensivos

Joaquín Sabina.


venus de beso inclemente
larvado
severo
nata de látigo grosero
.
réquiem
por un grito
sin su dolor
.
corona a mi dominio escueto
de tus pequeñeces y mis
indulgencias
.
senda de tus deslices
.
ignominia de demonio que cautiva
holocausto de la muerte sin suerte
.
aria sin cadencia
de semblanza
sin su lanza
alzada y penetrada
.
sacristana del vacío de tu boca exacta
.
.

las grietas con manos

 

 

.
.
…sostienen el arrastre sátiro
.
de las cuchillas del reloj.
.
.
.

tú… y tus mimos

 

“… …”

Marcel Marceau

cuando dije que requería de tus mimos: -…no fue esto lo que tenía pensado-.
.
diles que salgan de mi camino, no me vengas con que hay que superar las fobias…
.
noooooooo, ninguno me asustó cuando chico, ni me sacaron del público para tirarme tarta en la cara… sólo dile que ni se acerque, si me mira le parto la cara
.
si se pone al lado mío y repite lo que hago averiguaré quién es… y le enviaré un mensaje como los del “Padrino”
.
que no me joda, que no estoy de ánimo de tener que defenderme… así que la haré corta…
.
noooooooooo… ya te dije, no hay “evento traumático” en la infancia…
.
es sólo que no me hace gracia…
.
es más, en algún momento cuando era parroquiano, -lamentarás si repites lo que estoy diciendo- me vestí de mimo, llevé flores, un anillo y me puse de rodillas… no pregunté nada, pero ella asintió… el resto es historia
.
no, tienes razón… ya no me parece tan repulsivo
.
bajaré ahora: -¡¡¡Pero si me toca… lo mato!!!.
.
.
.

 

sombras

 

…desde las sombras
no vi las sombras
Charly García

.
.
.

…sonrió con gratuidad, se detuvo junto al tiempo, masticó aire, de su boca nunca sonaron últimas palabras… cuando escapó de la noche, su espalda liberó un ave melancólica, como un mal augurio o tal vez un delirio… siguió al día como el preámbulo de un final esperado…
.
rompiendo la niebla de confusiones, me levanto para acompañarla en el gesto… a cambio veo mi espalda, me levanto para aunarme, un vacío reemplaza el golpe de mi nuca con mi cara… ella ya no está en la habitación, un halo de tristeza ha impregnado las paredes…
.
tenía un gesto rápido y cortado, como animal herido, se mojaba las manos en el retrete y con la humedad sostenía los movimientos de su cabeza dislocada, condenada en una conmoción perpetua y dolorosa…
.
nunca descifró por qué no olvidaba el dolor, había sido la única certeza mientras recordaba su existencia y parecía haberlo hecho siempre; pero aún era generoso, lo único que nacía cada día en ese ángulo de su celda, como un brote, con ese aire de novedad, era el dolor, lo intuía… ya lo esperaba.
.
Visitaba su cuerpo reducido en forma embrionaria en el suelo húmedo, entre sudor, orines y cansada de las voces de las sombras, en acunamientos crueles de canciones que nunca había escuchado… recuerdos forjados en la soledad…
.
su mundo había desaparecido lentamente, como una indolente, pero inflexible contracción; la imagen al otro lado del espejo adornado por recuerdos ajenos… bajo sus pies la república de los que han muerto, su música era el rumor de todas las cosas…
.
las paredes eran blancas cuando las sombras no la invadían, se esparcían en la habitación como líquido espeso, entraban en ella como una brisa sigilosa, era el susurro constante de un sino sin estrella…
.
su cama siempre estaba dispuesta, como respetando un ritual que la acercaba a lo humano, sin embargo nunca dormía, se sentaba a sus pies y miraba sin ansia, sólo para detener su mirada en algo, en dirección a una pequeña ventana que iluminaba lánguidamente la habitación…..
.
cuando la encontré lo que golpeó mi corazón a cambio de la sorpresa fue un gesto desconocido en su rostro, como una sonrisa, sutil, un casi imperceptible rictus de tranquilidad, me quedé inmóvil, no sé cuanto tiempo, pudo ser un año, tal vez un segundo… en la tina ya no había vapor, su rostro rompía drásticamente con su blancura violácea aquel mar de sangre… besé la muerte como añorándola y esperé…
.
… sentado al lado del retrete con las manos húmedas…
.
.
.

 

tal vez…

¡Quieta ahí!
-tus labios… o la vida!

Ismael Serrano


“-los peces de colores,
sólo tienen 3 segundos de memoria…
si tardan 3 segundos en rodear la pecera,
todo es nuevo otra vez…
cada vez que dos peces se ven,
es como la primera vez…-”

de “…la memoria de los peces”

el humo hoy me hace juego,
deja que me tienda en la obscenidad de las sombras,
quiero saberte pero mi piel se desgrana.

a mano alzada, me dibujé dibujándote.

no, no… por favor sólo deja esa luz, …
¡detente ahí!, te ves hermosa… ¿lo sabes?

si pudieras soltar tu cabello…
me gusta ese mechón que enfatiza tus ojos
y enmarca la huella de mis labios.

viste desnudo pueril e indecente
que partirá en dos mi memoria,
arranca las telas y
deja trazar con mis dedos…
las líneas que olvidarás
en el lienzo de tu espalda.

derrama tus vertientes de cáliz vehemente
en hálito punzante inculpa cada latido insurrecto

deja coger desde mi sombra uterina
cada uno de tus bordes
tan pulcros, tan amados… tan lejanos

deja que tus lazos sean los míos
y nutre esta memoria de tu belleza

…tal vez esta sea en realidad
la primera vez
que he visto a una mujer desnuda

…tal vez esta sea la primera vez
que me siento desnuda.

viaje

en MI contenido

 

esté donde esté
-sentado o de pie-
si me descuido;
lloro

Bertoni

de un momento a otro… es mañana; el día que siempre está en la otra esquina, una distancia imaginaria, que cuando llega siempre es abrupta como un golpe frío.

la casa igual que ayer se ha vuelto vertical, y no logro entender si acuno tus sueños agitados, o este insomnio que se agolpa a nuestras sombras, tan inmensas en estas paredes tan blancas.

no he terminado de doler cuando nuestra piel aún se roza sin saber cada borde… nunca es igual y las cuchillas del reloj son cruelmente metódicas.

no diré a dios porque te quiero para mí.

no diré adiós porque te perderé lentamente entre tanta gente sin poder saborearte.

en este viaje inverso a un yo más extenso, cargo con un pudor coherente a un vacío hecho a medida…

-¿cómo no sentirme desnuda sin tus manos?-

hoja en blanco

 

¿qué dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

Jorge Luis Borges

cerebro
dile a mi corazón
que le diga a mi boca…

.
que calle
.
cerebro

dile a mi corazón
que le diga a mis manos

.
que no te busquen
.
cerebro
dile a mi corazón

.
que cese…

.
.
.
en blanco
me persigno
contengo… contraigo…
respiro
.
.
he arrancado
(con los dientes)
cada hebra de piel
con tu nombre
he de parirme
nova e impoluta
he de parirte
en latido lejano
como aroma de
.
.
violetas
.
violines
violentos
.
de ayer eterno
.
como cuando sostenía tus muñecas
sobre la cabeza
cuando rompía tu promesa
de arrancarme los labios
que no sirven
que no saben
que te extrañan…
.
me he desvestido de blanco
en secreto vaivén de amenazas errantes

¿analfabeta emocional… o ataque al hígado?

 

arránqueme, señora,
las ropas y las dudas
desnúdeme, desdúdeme

Noche
Eduardo Galeano


La sensación térmica bajó desde el lunar en la planta de mi pie izquierdo, como un cosquilleo a veces doloroso, se extendió en forma dispersa por las piernas; a la altura de los hombros, atrás, un ácido metálico hizo su recorrido punzante y ascendente hasta enjugar el paladar.

En la cabeza sus palabras tenían eco y podría jurar que vi titilar en alguna parte: “NO HAY SISTEMA”.

El corazón se desbordó, quedó pendiendo con un latido de la última costilla del lado derecho, se contuvo como en contracción para no seguir la caída libre.

No sé, cómo no me di cuenta antes, pero la cama es inmensa y tal vez porque dejé de respirar un momento, juraría que el techo estaba más alto que de costumbre; durante un segundo el silencio fue absoluto, incluso los grillo que siempre hicieron gala de sus cortejos, esta vez brillaron por su ausencia… fue un segundo… pero se me hizo eterno.

Supongo que a eso se refiere mi hermano virtual, cuando dice que–“el cuerpo es un lector emocional”- frente a lo que debo declarar, con mucho pudor, que me siento analfabeta, -¿estás seguro, Octavio, que estoy descifrando un mensaje emocional… y no estoy teniendo un ataque al hígado?- … ahora que lo pienso, puedes añadir a mi anamnesia, que justo antes dijo:

-te quiero… porque te quiero-

 

silencio a tres voces… y dos tiempos

 

 

hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato 

Miguel Hernández

he dividido mi esquema mental, como a un escenario Ramón
ingresé desde la esquina derecha y adelante
en forma diagonal
hacia el recuadro izquierdo atrás
.
vestida de un desnudo pudoroso casi pueril
en actitud temblorosa y animal
.
el labio superior levantado convulsivamente
dejando ver los colmillos
.
…te presiento
… te huelo

.
ayer encontré los restos de una mariposa
entre nuestras sábanas blancas
.
y un latido insultante
como un trueno al cielo
como la supuración de las carnes violentadas desde dentro
.
-HE PECADO-
(no hay tono en la línea)
.
fetos añejos, escondidos,
arrebatados por las sombras
que irrumpen el frío del cuarto carpiano
.
…si no estás entre mis piernas
eres demasiado lejos
.
de espalda el hijo deja caer entre sus piernas
una muñeca sin párpados
pondrá su puño dentro de mis fauces
arrastrando sus rabias por la superficie áspera de mi lengua inerte
ojos húmedos en los bordes
contrastan el fondo de corneas pulidas en hielo seco

.
late en voz evidente
.
-NO HAY PALABRAS-
.
ceño fruncido en halo inquisidor
.
-TRAGADO EL VERBO-
.
su silencio introspectivo aulló en el mío
… justo en medio de mi palma abierta tras la nuca húmeda

 

mascarón sin proa

 

 

no soy una persona completa,
soy la caricatura urbana de un hombre.
más o menos una fallida
escultura de mierda
sin nada absolutamente que ofrecer 
 

Charles Bukowsky

 

abro y cierro los ojos.
azul

el agua en mi espalda se clava como pequeñas hormigas de Silvio,

recorren la extensión de esta madera ajada y extendida,
casi crucificada a este coito simbólico entre el mar y el cielo  

vacío

ofrezco esta nada que soy, para ser tragada,

no expulsada…
y tal vez por eso, las voluntades son cuestionadas,
juzgadas y sentenciadas;
casi me dejo abrazar por tus extensiones cómodas,
casi descanso y me convierto en ti…
por eso te amo cuando estoy lejos  

abro y cierro los ojos
silencio

para mis pies torcidos no habrá poeta en la orilla,

que santifique la virginidad de mi alma,
extendida en seno sacio… y sin embargo temo  

tu nombre en mis pupilas

Inmola

cuando el ángel despertó

con alas menores que su libertad
… volvió a dormir
entre profecías de caricias inútiles
de las muertes que residen en mi soplo
acuno sufrimiento
sembrado impropio 
duerme niño
duerme ya

lino de sed que me cubre en tu ausencia
(…extravío disperso)
recuerdo que cesa mis alas
de libertades

duerme niño

…gritos sordos
(…sin aliento)

duérmete ya

alabanza
para cada dilatación
de tus ostentaciones.
quebranto de agonía que consagro

para no despertar

…abrigo el vacío
de un corazón que no sabe latir sin ti
mi pequeñez
en la verdad de tu palabra


duérmete niño
duérmete ya
¿que viene?…
…¿qué pasará?


sssshhh… duermo en ti
como sombra que emigra …sin su sombra.

 

 

La Torre

 

aquí está la piedra, la insignificante.
ciertamente vale poco en cuanto a precio.
será desdeñada por los ignorantes,
pero tanto más amada por los sabios

Arnaldo Vilanova
Alquimista

-si la entropía es afuera, también lo es adentro- …si bien el tono puede ser un poco irónico, a veces es mejor escuchar a los buenos enemigos y detenerse a pensar con sentido, para no caer en las garras de la incertidumbre y desordenar las piezas de este ajedrez carnal, hay que procurar eso sí, ser el rey en su propio juego, sería muy triste sólo ser carne de cañón o jugar un rol secundario en su propio tablero.

me he detenido a observar desde una estación de tiempo, entre viñas, queltehues y tus bordes un abismo añejo; lo sé, si quisiera suicidarme, lo podría hacer saltando desde mi ego, pero no, el gran Nietzsche me ha inspirado, pero aún no he logrado convertirme en ese hombre moralmente libre, me niego a terminar de construir mi destrucción

me repliego en una contracción constante y puntillosa, sólo para reconocer los rincones remotos de estos muros opacos que soy, me reflejo en el arcano carente de extensiones de sentidos, con cada hemisferio expulsado del sí mismo por ese algo, que ni siquiera me atrevo a nombrar, sólo hoy percibo en forma visceral “vocatus atque non vocatus deus aderit”

la aparente destrucción ha elevado los muros de esta fortaleza rústica, extensa que late, que arde en gemido constante y creciente, me he labrado desde tiempos, en memorias ajenas, mañana inmensas… en mi alma he dibujado un letrero amarillo con grandes letras que dice –DISCULPE LAS MOLESTIAS, ESTAMOS TRABAJANDO PARA USTED- la alquimia del alma sabrá forjar en estos metales, la savia que le dan sentido a esta sombra pequeña de psicópata itinerante… saludos estimados, por si a veces me pierdo… saludos estimados por si otra vez muero

 

 

nana para un demonio

 

un ramo

de gnomos te

escondió en esta

red de estrellas

 

 

SOSTENGO

N

A

D

A

DE TI

 

 

las violetas lloran en mi cabeza

esquema creado
por algún dios
Pabellón 3. Pieza 9
El Peral

 

El rey de cuando

 

un abismo en su mirada era la bitácora de los navegantes en su red de estrellas; tras sus ojos, la inmensidad del tiempo detenida en un instante… nacía un nuevo punto cardinal cada vez que él lo intuía… su gobierno, cabal arcano tras el velo de su faz.

a veces se dejaba ver para revelar el abandono de quienes suelen masticar falacias de amor… nunca veneró nada, nunca veneró a nadie… le despojaba al mar su imagen cada día… nunca heredada, pero siempre inmensa.

me dejé caer en su averno, como la lágrima que quema el rostro en su rastro salado y amargo, con mi corazón ungió su piel ajada de sueños olvidados y me posó suavemente en su trono petrificado de poder sin legado.

…entre su mirada y la mía no hubo retorno.


 

Soliloquio de un reflejo

abro y cierro los ojos con rapidez, abro y cierro los ojos con fuerza, abro y cierro los ojos con angustia. la casa me abraza hasta sofocar, se hace cada vez más pequeña; yo me hago inmensa, pesada, evidente, oprimida hasta la resignación.     

abro y cierro, una y otra vez los ojos derrotados, abro lento… y los cierro rápidamente en cristales; puedo sentir el corazón en los párpados, golpes constantes que arden, el cuello rígido, una sensación interna de frío severo.

abro y cierro los ojos a la oscuridad, las piernas frágiles y sensibles a las pequeñas agujas que hieren incesantemente los pies quebradizos.

la casa se hace inmensa, los labios secos, partidos e hinchados, dejo de respirar por un momento, el pecho se dilata, trato de tragar y el ahogo se hace más doloroso… siento un golpe de aire en el cuello, seco en el paladar, amargo a los costados, cierro los ojos por impulso; logro tragar una bocanada de aire, amargo, ácido y duro, el rostro se humedece.

una corriente en la nuca, una brisa, inestabilidad desde mi espalda, vacío, como el latido de un abismo; sin saber, ni querer, ni poder, mirar.

una pesadez recorre mi cuerpo desde el suelo, los pies pegados al piso como parte de él, inseparables, me convierto en cemento, escucho el rumor opaco, lento, espeso, me recorre lenta y cruelmente, secando la piel en un soplo quemante…

tomo el aire en pequeñas porciones y lo escupo en forma intermitente, como para no descubrirme sin respiración.

abro y cierro los ojos, porque puedo abrir y cerrar los ojos, en una práctica hostil de sensaciones, a cambio de la inercia de mis piernas de cemento, piel de cemento, y la sangre espesa que aún late en esta coraza infame… extiendo sólo en mi mente, el recuerdo de la mirada tenue, lazos cortados con el mundo a través del cristal de las miradas.

 

 

 

 

abro y cierro tus ojos impávidos de no ser…
abro y cierro mis ojos al otro lado del espejo.